Rafael Loredo llega a Achuapa, un equipo que ha demostrado que cuando está motivado y unido puede competir, con jugadores de calidad y fortaleza en casa. El problema es conocido: la amenaza constante del descenso y la inestabilidad en el banquillo, una historia que se repite temporada tras temporada. Loredo será ya el tercer técnico en este ciclo.

Su contratación es una apuesta lógica, no necesariamente milagrosa. Conoce el fútbol guatemalteco, entiende su idiosincrasia y es un técnico exigente, disciplinado y de carácter, cualidades necesarias en un contexto de presión.

La clave no será solo Loredo. El verdadero desafío está en el respaldo dirigencial y en cómo el plantel asuma el día a día.

Paciencia, estabilidad y responsabilidad serán determinantes si Achuapa pretende sostener la categoría y construir algo más que una solución temporal.

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