Luis Fernando Tena seguirá al frente de la Selección de Guatemala. Así lo confirmó la Federación Nacional de Fútbol, luego de los rumores que circularon este lunes sobre una eventual salida del entrenador para enfocarse en su recuperación, tras haber sido intervenido quirúrgicamente en dos ocasiones por problemas en la vesícula biliar en un hospital de la Ciudad de México.

No obstante, fuentes cercanas a la federación aseguran que se maneja un plan B y distintas opciones ante la posibilidad, latente o incluso remota, de que Tena no continúe en el cargo. Entre esas alternativas figura el ascenso del actual asistente técnico, Salvador Reyes, como seleccionador mayor.

Sin embargo, la contundente derrota 7-0 ante Argelia el pasado viernes también dejó dudas sobre esa eventual transición. Bajo la dirección de Reyes, el equipo evidenció limitaciones que abren cuestionamientos sobre su capacidad para asumir el cargo principal. Si bien su aporte ha sido relevante como apoyo en la estructura de trabajo de Tena —evaluando, ajustando y reduciendo márgenes de error—, la construcción de una idea propia desde el inicio, al menos en ese compromiso, quedó en entredicho. A ello se suma un factor no menor: Reyes no cuenta con experiencia previa como entrenador titular.

En paralelo, dentro del entorno federativo se reconoce un patrón habitual: cuando los dirigentes salen públicamente a respaldar mediante comunicados, en ocasiones ese gesto antecede decisiones de no continuidad. Es decir, tras los espaldarazos institucionales, no siempre se garantiza estabilidad.
Por su parte, el presidente de la federación, el ingeniero Gerardo Enrique Paiz, indicó que Tena tiene contrato vigente por cuatro años y una cláusula de rescisión elevada. Sin embargo, también queda abierta la interrogante sobre el entorno personal del técnico, particularmente la postura de su familia, respecto a su continuidad considerando su estado de salud.
Hasta el momento, no se ha logrado obtener una postura directa del entrenador.
En este contexto, Guatemala enfrenta una disyuntiva clave: consolidar un cuerpo técnico sólido de cara al proceso rumbo a 2030. Un proyecto que, bajo la conducción de un técnico experimentado como Tena, parecía coherente en su origen, pero que hoy muestra señales de incertidumbre ante las circunstancias actuales.





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